

La historia de R2-KT
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La historia de R2-KT no comienza con un robot, sino con una niña llamada Katie Johnson. En 2004, su padre, Albin Johnson, fundador de la 501st Legion, recibió la noticia de que Katie padecía un tumor cerebral. Frente a una realidad devastadora, nació una idea profundamente humana: construir para ella un droide inspirado en R2-D2, su personaje favorito, para acompañarla y velar por ella.
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Así nació R2-KT. El nombre fue sugerido por su hermana Allie, y el característico color rosa sustituyó al azul tradicional para reflejar la personalidad y los gustos de Katie. En 2005, miembros del R2 Builders Club se movilizaron para hacer realidad el proyecto y, mientras se terminaba la unidad definitiva, una versión rosa acompañó a Katie en sus últimos días, dejando una imagen que conmovió a miles de personas en todo el mundo.
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Katie falleció el 9 de agosto de 2005, y menos de un año después, el 8 de julio de 2006, R2-KT quedó terminado. Desde entonces, este droide se convirtió en un símbolo internacional de amor, esperanza y acompañamiento para niños y niñas que atraviesan enfermedades graves.
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Hoy, esa historia sigue viva en la Fundación ThePinkForce. Para nosotros, R2-KT no es solo el recuerdo de una historia conmovedora: es una forma de llevar alegría, ilusión y acompañamiento emocional a niños y niñas hospitalizados, especialmente a quienes se enfrentan al cáncer infantil y otras enfermedades graves. A través de sus visitas hospitalarias, R2-KT ayuda a transformar momentos difíciles en experiencias de cercanía, emoción y esperanza.
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Además, el legado de Katie inspira hoy una nueva dimensión del proyecto a través de Pink Force Factory, una iniciativa educativa y solidaria que une a colegios, institutos y universidades para poner la tecnología, la creatividad y la innovación al servicio de la infancia hospitalizada. De este modo, la historia de R2-KT no solo se recuerda: se proyecta hacia el futuro, creando comunidad, sembrando vocaciones y demostrando que la tecnología también puede cuidar, acompañar y emocionar.
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Porque R2-KT representa mucho más que un robot. Representa la prueba de que incluso en los momentos más difíciles pueden nacer proyectos capaces de llevar luz, esperanza y humanidad a quienes más lo necesitan.
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la lucha continúa, hay que pelear por la siguiente Katie
